Editorial. Falsas dicotomías

Editorial. Por Javier Lamónica En tiempos en que el lazo social está en peligro de extinción, el presente número de Revista Deceducando aborda un asunto central en la escena escolar contemporánea: el discurso de las emociones. Los artículos que componen esta nueva entrega nos invitan a recorrer y entender las diferentes perspectivas desde las cuales se trabajan y se piensan estos conceptos; y porqué es importante retomarlos desde el campo educativo.

Información y conocimiento en la era digital

Editorial.
Por Javier Lamónica.
Las herramientas tecnológicas, entendidas como artefactos culturales, constituyen materiales simbólicos que no solo modifican las condiciones de existencia sino que operan sobre el hombre en tanto que producen un cambio en él y en su concepción psíquica. Desde la fabricación de las primeras creaciones en piedra, estos instrumentos se han convertido en potenciadores del conocimiento expandiendo las posibilidades del desarrollo humano, regulando la interacción con el ambiente y con uno mismo.

La culpa es de Merlí. Semblanzas de una educación de consumo

Javier Lamónica
Ser docentes hoy supone repensar la práctica y la formación, volver a discutir el rol social de la escuela y reinventar la relación pedagógica para tratar de entender qué lugar ocupamos en el escenario educativo. Esperamos que este nuevo número de Deceducando nos permita algunas aproximaciones. Como dice Skliar, es “una invitación para ir más allá de uno mismo, a salirse, a quitarse la propia modorra, un convite para abandonar el relato repetido, la identidad del uno como centro de gravedad y como centro del universo”.

Inclusión. Más que una Demanda un Deseo. 1×1=1

¿Qué significa ser una escuela inclusiva? ¿Cómo pasar de la demanda normativa a un deseo conjunto de inclusión? ¿Con qué formación contamos? Estas son algunas de las preguntas que atraviesan este ensayo, en el que más que responder apuntamos a cuestionar formas de funcionamiento que ya no son eficaces. Incluir es una apuesta a la reinvención y nos invita a enfrentarnos a un “no saber”, a nuestra falta en tanto motor de deseo, en tanto búsqueda por una nueva forma de enseñar y aprender.

¡Tiren los libros! (Sinceramente tuyo)

Claudio Sprejer Quizás por una cuestión inherente a mi carácter, casi siempre me he sentido en deuda. En el caso particular de la profesión de docente, me siento en deuda por no haber hecho un profesorado, me siento en deuda por no dedicar el tiempo que sería necesario (el todo), me siento en deuda por tardar en corregir, … me siento en deuda con la propia deuda. Ese sentimiento irremediablemente condenatorio a un diván, esa falta Lacaniana, ese pensar Socrático de no saber, me ha convertido en un ser angustiado por las madrugadas previas al trabajo.