Reseña bibliográfica

Gomel, L. y Dorfman, A. (2018) Cómo criar hijxs no machistas, Buenos Aires: Editorial Vergara.

Por Gastón Sprejer (staff)

¿Queremos que nuestrxs hijxs reciban exactamente la misma educación que nosotrxs? ¿O preferimos hacer pequeños y grandes esfuerzos para no trasmitir la cultura machista a las próximas generaciones? ¿Cómo criar hijxs no machistas?

Ariel Dorfman y Liora Gomel nos ofrecen en este libro una búsqueda. Una búsqueda introspectiva pero, a su vez, colectiva. Nos proponen repensar y cuestionar nuestras prácticas y, al mismo tiempo, ellos también las deconstruyen, como una invitación a seguir pensando(nos). Si bien el libro no ofrece recetas mágicas, el que se anime a sumergirse en la lectura sale de ella transformado. 

Liora Gomel es mujer, profesional y madre. Tambíen es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Buenos Aires, además preside la Fundación Encontrarse en la Diversidad y se especializa en comunicación con enfoque de derechos, entre otras cosas. Ariel Dorfman es papá de cuatro hijxs. Además, cursó la Maestría en Comunicación y Derechos Humanos en la Universidad de La Plata. Creó y dirige la fundación Encontrarse en la Diversidad, entre otras cosas.

En el comienzo del libro lxs autorxs citan dos frases que, desde mi punto de vista, sirven para sintetizar la propuesta general del texto. La primera de ellas es una de Jean Paul Sartre que dice: “No importa lo que hicieron de nosotros sino lo que hacemos con eso que hicieron de nosotros”. Es decir, lxs adultxs debemos re pensar nuestras prácticas machistas y a su vez, pensar cómo las transmitimos para no repetir el modelo. El movimiento es doble, primero es introspectivo y luego es sobre la transmisión al otrx. La segunda frase es “lo personal es político”, ésta es una bandera que levanta el feminismo para denunciar que los lazos privados también son vínculos de poder. Es decir, la estructura familiar no está dada por naturaleza, sino que implica una construcción sociocultural que esconde relaciones de poder. Que el padre mande en la casa o que la mujer se quede haciendo tareas del hogar, son roles políticos e históricos que fueron naturalizados. En efecto, al desenmascarar que son construcciones sociales (y no naturales) se muestra que pueden modificarse y rearmarse desde otra lógica.

Ahora bien, ¿cómo criar hijxs no machistas? Un paso importante es hacer visible la discriminación y la desigualdad. Indican lxs autorxs que así como se aprende a discriminar también se aprende a no hacerlo. Puntualmente la esfera del hogar es un ámbito donde circulan de manera casi imperceptible los micro machismos. Desde el color de la pasta de dientes hasta la distribución de tareas.

Otra idea central del libro es que pensar en el género es pensar en la diversidad y en la discriminación. La discriminación es una forma de ejercer el poder que se basa en creencias de que algunxs están por encima otrxs. A su vez, explican lxs autorxs que las prácticas sociales discriminatorias no dependen de la intención de quien las produce, sino que se trata de un hecho social y colectivo, de una acción que habilita la violencia. Sin embargo, no se trata de desligar de responsabilidad al que ejerce la violencia, sino de comprender que la solución a la discriminación no es un mero proceso personal, implica una transformación colectiva. La sociedad tiene formas diversas de producir y reproducir las desigualdades y el machismo es una de ellas. Las mujeres trabajan igual y cobran menos que los varones. No pueden circular libremente por la calle ni vestirse como quieran porque hay personas que creen que eso justifica atacarlas. Asimismo, sostienen lxs autorxs que todxs estamos inmersos en los sistemas discriminatorios que nos enseñan a prejuzgar, a llevar de un particular a un general y a definirnos en oposición a un otrx. Aprendemos a tolerar la discriminación, a mirar para otro lado y a pensar que no tenemos nada que ver. 

Además, el libro desarrolla la idea de pedagogía de la diversidad. Ésta propone trabajar desde el aula para promover la inclusión, la coexistencia, la colaboración, la solidaridad, el respeto y la igualdad. Todas las personas tienen derecho a acceder al conocimiento, sin importar su género, clase social o lugar de nacimiento. En esta línea, afirman que las escuelas son espacios únicos para desbloquear estereotipos. Hay docentes que habilitan a que lxs alumnxs recorran rincones de acuerdo a la pulsión de cada unx. Sin embargo, otrxs dicen que los nenes no tienen que llorar o que las nenas tienen que estar siempre prolijas. Para no llorar hay que ser fuertes y para ser prolijas hay que quedarse quietas. En efecto, los colegios también pueden ser un gran aparato para reproducir los machismos y la desigualdad, por ejemplo cuando se encabezan las notas con “querida mami” desconociendo que en la sociedad en la que vivimos existen familias compuestas por papás y papás, mamás y mamás, padres y madres separados, abuelxs, etc. Otro ejemplo son los ejercicios que se repiten año tras año sin cuestionar, como pueden ser los de matemática “Juan necesita cincuenta ladrillos para construir cinco casas” o “Elena está tejiendo dos bufandas” y la lista podría extenderse mucho más.

La sociedad hoy está recorriendo nuevos caminos, intensos y desafiantes. Podemos comprometernos más o menos con las diferentes banderas que se levantan en nombre de la igualdad. Lo que no podemos es ser indiferentes. Tal como dicen lxs autorxs, la revolución va a ser profunda si todos, todas y todxs estamos adentro. Para proponer una transformación de otrxs, tenemos que estar dispuestxs a transformarnos nosotrxs mismxs.  

Download Now

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.