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Anabella Possenti(1)

 


La experiencia profesional que compartiré se centrará en dos ejes. En primer lugar, el asesinato de Sandra y Rubén de la EEP No 49 de Moreno, el día jueves 2 de agosto de 2018, causado por la desidia estatal. En segundo lugar, la tensión entre el plan de lucha que llevó adelante la comunidad educativa de Moreno, en particular el ISFD No 110 “Mercedes de Lasala y Riglos”, y la implementación del plan de continuidad pedagógica.

El relato, desde mi experiencia como docente de primer año de Pedagogía del ISFD Nº 110, recorrerá los dos ejes mencionados con la intención de no olvidar la muerte de Sandra y Rubén; continuar denunciando sus hondos motivos que develan las inhumanas condiciones laborales y de infraestructura que padecen las instituciones educativas del distrito y de toda la provincia de Buenos Aires; visibilizar las asambleas semanales de los equipos directivos como uno de los motores principales de la lucha que llevó adelante la comunidad educativa de Moreno y analizar la tensión surgida con el plan de continuidad pedagógica, a partir de las vivencias de los/as estudiantes de Pedagogía y mi práctica docente.

Reflexionaré acerca de mi posicionamiento social, político y pedagógico, como así también, mis intervenciones de enseñanza y sus consecuencias, que se entrelazaron con la bronca, la impotencia, la angustia, la tristeza, la ambigüedad y las contradicciones que fui sintiendo durante el segundo cuatrimestre de 2018.

En abril del año pasado comencé a trabajar como profesora de Pedagogía de primer año perteneciente al Profesorado de Educación Inicial del Instituto Superior de Formación Docente Nº 110 “Mercedes de Lasala y Riglos”, ubicado en la localidad de Moreno, provincia de Buenos Aires.

Dicho Instituto nació en octubre de 1969 siendo el primer centro de formación especializado en educación inicial en la Provincia de Buenos Aires. Actualmente en la misma manzana se encuentra el Jardín de Infantes Nº 938 “Madre Clara”, una Escuela de Formación Técnica Laboral, el campus deportivo de la Universidad Nacional de Moreno y en la otra manzana se encuentra dicha Universidad.

Hoy en día el Instituto posee una gran matrícula tanto en el turno mañana como tarde y a pesar de que hace tres años cuenta con un edificio nuevo, el aumento en el número de ingresantes ha generado que las aulas queden pequeñas para los primeros años, sumado a que la Dirección de Educación Superior de la DGCyE de la provincia de Buenos Aires no ha autorizado la apertura del turno noche para descongestionar los otros dos turnos.

La población estudiantil que asiste tiene entre 18 y 30 años principalmente pertenecientes a una clase social media-baja y baja. Una gran cantidad de estudiantes trabajan, son madres y en otros casos solamente estudian. Viven en Moreno, Álvarez, General Rodríguez, La Reja y Paso del Rey pero hay varios/as estudiantes que vienen de localidades cercanas como Merlo, Ituzaingó y Castelar por el reconocimiento que tiene el Instituto en la formación de docentes de nivel inicial. En cuanto al equipo docente está conformado por profesionales de distintas carreras, trayectorias y edades.

Mi vivencia profesional, que deseo compartir, se inicia tristemente a partir de la muerte de la Vicedirectora Sandra Calamano y el Auxiliar Rubén Rodríguez el día jueves 2 de agosto a las 8:06 hs. cuando una fuga de gas hizo explotar la Escuela Primaria Nº 49, ubicada en el barrio San Carlos de la localidad de Moreno. Ese día estaba en mesa de examen y al finalizar, alrededor de las 11 hs. de la mañana, recibo un mensaje que informaba sobre una explosión en dicha escuela, en la que habrían muerto dos personas. Mi primera sensación fue de un gran desconcierto y de no entender lo que había pasado. Enseguida le pregunté a otras docentes y a integrantes del equipo directivo sobre lo sucedido y rápidamente se empezó a difundir la convocatoria a una concentración en la Plaza Fuentealba a las 12 hs. –ubicada debajo de la autopista del Oeste en la salida de la ruta 23- para marchar hacia el Consejo Escolar de Moreno. Cabe mencionar que el mismo se encontraba intervenido desde hacía varios meses por irregularidades detectadas pero al mismo tiempo me pregunto ¿qué hicieron durante la intervención?

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Fuente: Twitter

Fui con otra profesora que vive y trabaja hace tiempo en el distrito y, al llegar, saludaba a otros/as docentes de distintas instituciones y niveles quienes contaban el estado deplorable de sus lugares de trabajo como por ejemplo: escapes de gas, rajaduras y agujeros en los techos, paredes electrificadas, entre otras. En ese momento siento admiración por ellos/as debido a que trabajan en esas condiciones en las escuelas públicas pero, al mismo tiempo, siento bronca porque tenemos el derecho de trabajar de forma segura y digna. Podría observarse cierta naturalización de esas condiciones en sus discursos y el hecho de arriesgar sus vidas en sus propios trabajos.

De a poco fueron llegando más y más docentes, directivos, estudiantes, familias, vecinos/as hasta que la marcha comenzó a las 13hs aproximadamente por Av. del Libertador, luego por Av. Bartolomé Mitre hasta Av. Victorica donde se encuentra el Consejo Escolar de Moreno. En ese trayecto hablaba con la otra profesora acerca de las condiciones precarias en las cuales muchas veces se trabaja; pero llegar a perder la vida era terrible e impensado. Me sentía consternada y al ponerme en el lugar de Sandra y Rubén, sus familiares, sus compañeros/as de trabajo, los/as estudiantes de la escuela, se me hacía más grande la bronca, la indignación, el dolor y la angustia.

En ese momento recordé y le comenté a mi compañera cuando en el 2017 tuve que dar unas capacitaciones en Moreno para un programa de la provincia de Buenos Aires. El primer encuentro fue en invierno y al llegar a la escuela me indicaron el aula donde la realizaría. Al entrar sentí olor a gas pero al tener los techos altos y las ventanas abiertas no me preocupé demasiado. Me concentré en organizar los materiales para la capacitación y tener todo preparado para cuando llegaran los/as directores/as. El olor a gas continuaba y se tornaba molesto hasta que entró la vicedirectora de la escuela y me dijo que sentía mucho olor a gas y que allí no se podía estar. Pidió que apagaran la estufa y nos dirigimos a otro lugar, pequeño pero óptimo y seguro, para poder realizar el encuentro. En este sentido pienso cómo naturalicé esas condiciones laborales inseguras ya que había puesto el foco en hacer mi trabajo.

A situaciones similares y peores se enfrentan muchos directivos, docentes, auxiliares y estudiantes en las escuelas públicas en donde muchas veces se genera una naturalización de las mismas. En otros casos ocurre lo contrario y se realizan las denuncias correspondientes una y otra vez, como el caso de la escuela Nº 49; es decir, se reclama a las autoridades correspondientes pero el aparato estatal no brinda una respuesta y se continúa trabajando. Se es víctima de las presiones instaladas y se sostienen las tareas por convicción y pasión sin saber las consecuencias que podrían producirse.

En este contexto aparecen las presiones de los/as Inspectores/as para cumplir con “el deber”, quienes a su vez, son presionados/as por el/la Inspector/a distrital y así sucesivamente. Es decir, hay un gran entramado de estructuras y relaciones de poder que configuran discursos y prácticas que condicionan a cada sujeto en su quehacer cotidiano; un gran panóptico que vigila y normaliza las conductas.

Después de la marcha hacia el Consejo Escolar de Moreno volví a mi casa y empecé a ver las noticias en la televisión y a leer los diarios para tratar de entender algo que era inexplicable. En ese momento me entero que si la explosión se producía unos minutos más tarde también morían estudiantes de nivel primario, niños y niñas que tienen el derecho a una educación pública de calidad en condiciones seguras.

Rápidamente se organizó un paro en toda la provincia de Buenos Aires al día siguiente, viernes 3 de agosto. Ese día decidí participar de la marcha que se realizaba en Morón debido a que varios/as compañeros/as de una de las escuelas secundarias de Haedo donde trabajo asistían a la misma. Cuando llegué a la columna, comencé a caminar, a aplaudir y me puse a llorar. Luego me encontré con un compañero de la escuela que estaba con sus hijos y me empezó a contar que en la escuela de Hurlingham donde trabaja también tiene problemas de infraestructura en tanto en donde trabaja su señora -contexto de encierro- habían disminuido el presupuesto provincial, con lo cual, había menos personal de seguridad que resguarde y controle las tareas sociales que tiene que llevar a cabo. El desfinanciamiento y la desidia por parte del Estado dificulta seriamente el trabajo que tenemos que realizar día a día, hasta nos causa la muerte, como a Sandra y Rubén.

Luego del 2 de agosto todos los equipos directivos de Moreno conformaron una asamblea semanal para intercambiar sensaciones, pensamientos, posicionamientos y tomar decisiones que se llevarían a las asambleas de cada institución educativa para continuar con el intercambio y el acuerdo de acciones de manera colectiva. Es así que la asamblea de directores/as exigió justicia para Sandra y Rubén y decidió la suspensión de clases con un plan de continuidad pedagógica hasta que todas las instituciones educativas de Moreno se encontraran en condiciones seguras para todos/as sus integrantes. Una lucha histórica se iniciaba por el fuerte compromiso de toda la comunidad de Moreno impulsada por los equipos directivos. La misma fue respaldada y acompañada por los/as Inspectores/as de los niveles y modalidades del distrito a través de un pronunciamiento escrito y firmado que difundieron.

En cuanto a las asambleas del Instituto, en ellas se intercambiaba información, estados de situación, sentimientos, miradas, ideas, posicionamientos y propuestas de acción como una experiencia necesaria y democrática con el fin de tomar decisiones colectivamente y avanzar con el plan de lucha. Personalmente participé en la mayor cantidad de asambleas que pude, a veces escuchando y nutriéndome de lo que acontecía, y en otras interviniendo. Una de las primeras decisiones fue visibilizar la lucha a través de clases públicas, jornadas con la comunidad educativa, firma de petitorios y movilización hacia el Consejo Escolar, acompañamiento al acampe frente al mismo, encuentros de música, maratón de lectura, entre otras. En el espacio de la asamblea del Instituto surgieron diferencias, algo inherente a nuestra condición humana y social, pero el sentido del reclamo era unánime y hacía respetar y convivir con aquellas. La escucha atenta y el respecto a diferentes posicionamientos era un gran aprendizaje también.

Cabe mencionar que si bien el Instituto tiene un edificio nuevo desde hace tres años, igualmente encontraron una pérdida de gas en la conexión para el funcionamiento de la caldera que conduce la calefacción en todo el edificio, durante la inspección realizada el lunes 6 de agosto de 2018 por parte de la DGCyE. También identificaron una ventilación inadecuada en la cocina y problemas de electricidad, entre otras. De este modo, las autoridades del Instituto iniciaron las acciones correspondientes para solucionar estas cuestiones y sumar otros reclamos realizados con anterioridad. Posteriormente se formó un comité de crisis con representantes de las escuelas, Institutos, familias, sindicatos y autoridades de la DGCyE como otra instancia para llevar los reclamos en infraestructura, presentar y revisar los presupuestos, solicitar aceleración de los tiempos, realizar un seguimiento de las obras, etc.

Como se puede observar, el plan de lucha construyó distintos dispositivos para visibilizar la muerte de Sandra y Rubén, exigir la inspección de las escuelas, la presentación de planes de obra, la revisión de los presupuestos y las empresas intervinientes, realizar un seguimiento, entre otras acciones, lo que muestra un gran compromiso e implicación de la comunidad de Moreno para garantizar y materializar el derecho a una educación pública de calidad en condiciones dignas y seguras.

Recuerdo que en una clase pública, en el acampe frente al Consejo Escolar de Moreno, una docente de la Universidad Nacional de Luján compartió reflexiones sumamente interesantes acerca de los procesos de naturalización y desnaturalización de las condiciones laborales y educativas. Por ejemplo en las paritarias docentes siempre se reclama acerca del gran deterioro en infraestructura de las escuelas, en este caso, de las escuelas bonaerenses y que la inversión en ese aspecto es del 1% ya que la gran mayoría del presupuesto se destina a salarios y, en menor medida, a programas educativos. Agrega que este porcentaje deviene de gestiones políticas anteriores y de la actual lo que da cuenta de una situación sin resolver desde hace años y que se profundizó en los últimos años. Una acumulación histórica de desigualdades, fragmentación y segmentación del sistema educativo argentino.

A partir de la suspensión de clases en Moreno hasta que cada escuela estuviera en condiciones seguras para abrir sus puertas, el equipo de conducción del Instituto pidió la elaboración de un plan de continuidad pedagógica, con instancias virtuales, destinado a los/as estudiantes para las siguientes tres semanas del mes de agosto.

De este modo comienzo a pensar y organizar dicho plan. Busco opciones para armar un aula virtual, encuentro muy poco, me decido por Classroom de Google aunque no me termina de convencer. Mi idea inicial era subir los materiales y actividades para que podamos intercambiar en los foros y, progresivamente, avanzar con la asignatura. Finalmente muy pocas estudiantes la utilizaron durante el cuatrimestre. Sabía del acceso y uso desigual de computadoras e internet pero pensé que desde sus celulares de a poco iban a familiarizarse con el aula virtual. Esta situación sumada a las características de Google Classroom no favoreció su uso, a pesar de que algunas estudiantes valoraban esta herramienta. Por lo tanto, seguí utilizando el mail para enviar materiales, actividades y comunicarme con ellas, acción que había empezado a realizar en el primer cuatrimestre para que, según los casos, conocieran y/o usaran con mayor frecuencia el mail.

En cuanto a los textos de la unidad curricular, realicé una selección de los más importantes para el segundo cuatrimestre, armé guías de preguntas y powerpoints para orientar la lectura comprensiva y un primer cronograma de lectura para que fueran avanzando en sus casas. A su vez, el recuperatorio del primer parcial fue domiciliario y acordamos la entrega en la puerta del Instituto.

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Fuente: Página 12

El plan de lucha se extendió debido a la falta de respuestas del Consejo Escolar intervenido y del gobierno provincial, con lo cual en las asambleas del Instituto se comenzó a intercambiar acerca de las propuestas de enseñanza en el marco del plan de continuidad pedagógica. Una de ellas era retomar, en las instancias de seguimiento y evaluación, los aprendizajes construidos por parte de los/as estudiantes a partir de la participación en distintas medidas de acción. Esa idea me pareció sumamente interesante y la registré para implementarla oportunamente.

Al avanzar el cuatrimestre algunas estudiantes expresaron dificultad en la lectura comprensiva de la bibliografía, a pesar de las guías de preguntas y los powerpoints, y que necesitaban las clases presenciales para comprender mejor la asignatura. Luego de un intercambio con el equipo directivo continué repensando la bibliografía, actividades, tiempos y estrategias con el fin de garantizar aprendizajes básicos ya que es su derecho como estudiantes del Profesorado pero, al mismo tiempo, continuar con el plan de lucha.

Posteriormente, en las asambleas, se decidió el inicio de tutorías presenciales en el patio o la puerta del Instituto para seguir visibilizando la lucha ya que las obras no se iniciaban como en la mayoría de las escuelas de Moreno. A partir de entonces comencé las tutorías presenciales en el patio del Instituto donde les preguntaba cómo se sentían, qué pensaban al respecto, si estaban pudiendo participar en las marchas y les pedía que avisaran a las demás compañeras sobre las tutorías, a pesar de mis comunicados por mail. Luego les consultaba si tenían dudas de las lecturas que realizaban en sus casas e intercambiaba con ellas sobre algunos puntos. En este sentido, en la primera parte del plan de continuidad pedagógica mi propósito fue que avanzaran con las lecturas y realizaran las guías de preguntas, como así también, alentaba la participación en las medidas de lucha ya que era un momento en el que había que poner el cuerpo.

En la segunda parte de este plan les propuse un parcial domiciliario individual que recupere la lectura compresiva de la bibliografía e indague si habían podido participar o no en por lo menos una medida de lucha, que comentaran los motivos y, a su vez, contaran qué aprendizajes habían construido “más allá de lo académico”. Al leer sus trabajos observé comprensión de los conceptos centrales de la bibliografía en la mayoría pero, en varios casos, dificultad en su transmisión mediante la escritura. Es una situación que atraviesa primer año en general y que, en cada inicio del ciclo lectivo, se piensan y repiensan dispositivos para acompañar y reforzar el ingreso al nivel superior, como así también, abordar la alfabetización académica.

 

Cuando leí las dos últimas respuestas del parcial domiciliario encontré tres grupos de estudiantes. En el primero estaban enojadas por no tener clases ya que se les dificultaba el abordaje de la bibliografía en sus casas y prácticamente no les importaba la muerte de Sandra y Rubén ni tampoco participar en las medidas de lucha. Otras estudiantes manifestaban la necesidad de concurrir al Instituto para sostener su cursada, volvía nuevamente la valoración por la presencialidad, pero entendían y apoyaban la lucha y, en la medida de sus posibilidades, participaban principalmente de las acciones propuestas por el Instituto. En el tercer grupo las estudiantes pedían justicia para Sandra y Rubén, apoyaban y participan del plan de lucha con fuertes convicciones dando cuenta de los derechos vulnerados y que, como futuras docentes, debían luchar por una educación de calidad y en condiciones dignas. Por lo tanto, abrazaban la lucha y la hacían suya.

En la devolución escrita de los parciales intenté interpelar a las estudiantes de los dos primeros grupos con comentarios y principalmente preguntas que abrieran reflexiones y sentidos allí donde el pensamiento individualista y conservador se había hecho carne y se materializaba en sus discursos y acciones. En cuanto al tercer grupo valorizaba y destacaba sus expresiones y participaciones ya que denotaban empatía, solidaridad y compromiso con la EEP Nº 49 y las comunidades educativas pudiendo analizar y criticar la desigualdad entre las escuelas públicas, la desidia estatal y pensarse más allá de ellas mismas.

Cabe mencionar que hubo otro grupo de estudiantes que lamentablemente tuvo que salir a trabajar debido a la crisis que se está viviendo y debieron abandonar el plan de continuidad pedagógica perdiendo el año lamentablemente. Unas pocas estudiantes se cambiaron de carrera y en otros casos dejaron durante el segundo cuatrimestre ya que necesitaban la presencialidad, al ser difícil y compleja la mayor autonomía que requería la continuidad pedagógica, a pesar de las estrategias implementadas.

En el último encuentro de tutoría de Pedagogía, además de realizar una síntesis de la asignatura y brindar orientaciones para el examen final, se intercambió sobre lo vivido durante el plan de continuidad pedagógica. Escuché atentamente sus comentarios y sugerencias ya que, además, era mi primer año en el dictado del espacio curricular lo que implicó poner a prueba mi hipótesis de trabajo, esto es, el proyecto de cátedra y la planificación de cada clase pero que, en esta situación, se había convertido en un desafío mayor. Varias estudiantes plantearon que las condiciones del segundo cuatrimestre habían sido difíciles pero reconocían y valoraban el trabajo que había realizado y comprendían que era para su formación, más allá de las limitaciones que hubo. En el cierre les compartí algunas frases de Eduardo Galeano y Paulo Freire y al retirarse varias me saludaron agradecidas y con emoción.

Tanto en las mesas de examen de diciembre como febrero/marzo retomé las experiencias vividas en el segundo cuatrimestre de 2018 en vinculación con los conceptos trabajados y varias estudiantes realizaron análisis sumamente interesantes. A su vez, pensaron relaciones entre los conceptos y diversas expresiones artísticas, una propuesta para iniciar el final, dando cuenta de aprendizajes significativos logrados a partir de un contrato pedagógico-didáctico que se fue transformando durante el año pero que sus bases pudieron sostenerse de ambas partes.

En febrero de este año asistí a la reunión plenaria del Instituto en la cual informaron acerca del estado actual de las obras que necesita el edificio, los reclamos que se continúan realizando y, por otro lado, se intercambió acerca de las estrategias pedagógicas compensatorias para articular 2018 y 2019. A la semana siguiente participé de un encuentro en Moreno, organizado por varias Universidades Nacionales, para pensar el regreso a las escuelas luego de todo lo vivido el año pasado. Estos encuentros que posibilitan el intercambio me permitieron enriquecer mis reflexiones sobre el año pasado y cómo sería importante y necesario iniciar este.

Al llegar hasta aquí me nacen más preguntas que posibles conclusiones. En el relato de mi experiencia profesional me propuse focalizarme en dos ejes. Por un lado, la muerte de Sandra y Rubén, la responsabilidad estatal y el proceso de desnaturalización de condiciones laborales inseguras y precarias a través de un reclamo colectivo histórico que encabezó el partido de Moreno. A partir de lo ocurrido me pregunto ¿por qué el reclamo masivo no fue antes? ¿Por qué en general surge después de las muertes? como en la tragedia de Once. ¿Por qué se llega a esta instancia? ¿Cómo lograr otras alternativas? ¿Es el límite la muerte? No, no es la muerte, es antes, mucho antes. Pienso en la gran complejidad que requieren sus posibles respuestas que exceden este relato.

Al mismo tiempo pienso en que los/as directores/as de Moreno reclaman mediante miles de notas al Consejo Escolar, Sandra lo hizo muchas veces, ¿y qué pasa? Nada o muy poco. Sin embargo, lo que sí pasó fue su muerte y la de su compañero de trabajo, Rubén. En las paritarias y paros docentes además del sueldo se reclama por más inversión en infraestructura y capacitaciones ¿y qué pasa? Nada o casi nada, que al fin de cuentas es lo mismo. ¿Quiénes supervisan al Consejo Escolar de Moreno y a la DGCyE para que den respuestas en tiempo y forma?

En este sentido ¿cuál es la situación actual de cada escuela en Moreno? ¿Cuál es la situación actual de cada escuela en la provincia de Buenos Aires y en todo el país? Es indignante saber que después de todo lo que pasó sigan inflando presupuestos de obras, detectados por el comité de crisis, que varias de las empresas encargadas de las obras sean inoperantes y que se avance tan lentamente con las mismas que son vitales para las escuelas. ¿Acaso no podían implementar mecanismos menos burocráticos y de mayor transparencia, rapidez y eficacia para ejecutar las obras que son básicas en el arreglo y mantenimiento de las escuelas públicas? Estas situaciones evidencian la desigualdad de oportunidades que siempre perjudica a los que menos tienen y es el Estado el responsable en la reproducción de dicha desigualdad.

Por otro lado, intenté analizar la tensión que observé y sentí entre el plan de lucha y el plan de continuidad pedagógica. Sin duda había que organizar y llevar adelante medidas de acción para exigir justicia para Sandra y Rubén y que el Estado provincial garantice condiciones dignas y seguras en cada escuela de Moreno y en el resto de la provincia de Buenos Aires. Había que poner el cuerpo. Ojalá no se tuviera que poner el cuerpo -destinando ese tiempo y energía en otros aspectos educativos- porque es el derecho de los/as trabajadores/as de la educación y es el derecho de los/as estudiantes, ojalá Sandra y Rubén estuvieran acá, como tantos otros docentes que se me vienen a la mente y que ya no están. 

Justicia para Sandra y Rubén. Presentes ahora y siempre.
Educación pública en condiciones dignas y seguras.
Educación pública de calidad.

Una versión de este trabajo fue presentada en el V Congreso Internacional de Educación y Salud organizado por Sociedades Complejas el 8 de Junio de 2019.

(1) Lic. y Prof. en Ciencias de la Educación. Especialización en Psicopedagogía Clínica en curso (UBA). Se ha desempeñado como asistente técnico-pedagógico en la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), en el Ministerio de Educación Nacional, en el Instituto Nacional de Formación Docente (INFoD) y en la Dirección General de Cultura y Educación. También ha trabajado como asesora pedagógica en distintas instituciones educativas. Actualmente es docente tanto en el nivel secundario como superior de distintas localidades de zona oeste, provincia de Buenos Aires.

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