Pensar la tecnología desde una perspectiva de género

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Melina Masnatta (1)

En este nuevo número de nuestra revista conversamos con Melina Masnatta para conocer una interesante experiencia: “Chicas en Tecnología”

Javier Lamónica: Cuando uno lee un poco acerca tu vida se encuentra con una mujer en constante movimiento, que cada cosa que hace es una puerta a nuevas posibilidades. ¿De dónde nace ese deseo de estar buscando siempre nuevos desafíos?

Melina Masnatta: Yo creo que nace principalmente de la necesidad de buscar nuevos escenarios. Crecí en una pequeña ciudad de la provincia de Chubut(2), al sur de la patagonia, en donde no existían grandes posibilidades para desarrollarme. Eso me llevó a abrazar, primero la lectura, y más tarde el arte, como medios para conocer otras realidades y expandir mi imaginación. También sentí desde muy chica un compromiso comunitario muy fuerte que hizo que empezara a buscar respuestas en otros lugares en vez de quedarme esperando de brazos cruzados.

J.L: En tu trayectoria destacan muchos aspectos interesantes, como la danza, el arte, la educación y la tecnología, por señalar algunos; ¿cómo están enlazados todos ellos?

M.M: Entre todos estos aspectos hay un punto de conexión importante, que tiene que ver con la expresión y la creación. La tecnología me interesa particularmente porque nos ayuda a entender los procesos que se ponen en juego a la hora de aprender, desaprender y volver a aprender. Los enfoque de cómo nosotros -y las herramientas que generamos- nos acercamos al conocimiento se ven fuertemente desafiados por la tecnología, y, ante eso, es necesario buscar nuevas respuestas. El arte, por ejemplo, nos brinda la oportunidad de  escuchar otras voces y producir nuevos modos de pensar, lo que para el ámbito tecnológico resulta fundamental porque nos permite pensar fuera de la caja(3). El otro punto de enlace tiene que ver con un desafío de nuestro tiempo, que toma distancia de un perspectiva más tradicional de la enseñanza en la que predominaba la especialización, y que nos propone buscar nuevas articulaciones y modos de enlazar el conocimiento.

J.L: Llevándote al ámbito escolar, cuáles te parece que son los desafíos más importantes que tiene que afrontar el sistema educativo, haciendo eje en la incorporación y uso de las tecnologías para la información y el conocimiento.

M.M: En mi experiencia en el área, creo que, en primer lugar, es necesario volver a discutir las preguntas tradicionales con las que se han pensado estas cuestiones y que podría sintetizar en ¿qué voy a aprender? ¿cómo lo voy a aprender? y ¿con quienes lo voy a aprender? Muchas veces nos sentimos exigidos con respecto a la incorporación de los dispositivos tecnológicos y muy pocas veces nos preguntamos cuánto valor agregan a lo que ya estamos haciendo sin tecnología. Creo que aquí la filosofía nos puede acercar otras miradas porque lo más importante es empezar a recorrer aquellas preguntas con un sentido que vaya más allá de esta exigencia por la innovación, y que esté más vinculado con un punto de vista ético que nos brinde un propósito, que permita que nos diferenciemos como especie. En este proceso, el rol de los educadores se vuelve imprescindible para acompañar a las nuevas generaciones en la construcción de los escenarios que las nuevas tecnologías proponen. Me parece que esto nos permite interpelar otros contextos y crear realidades que aún no existen. Estos desafíos no son excluyentes del ámbito educativo, sino que que deben ser pensados por toda la sociedad para la construcción de una nueva ciudadanía.

J.L: En un trabajo tuyo que leí recientemente señalás que el uso de tecnologías interactivas genera nuevas formas de pensar el vínculo entre el cuerpo, la enseñanza y el aprendizaje en el marco del mundo híbrido real/virtual(4). ¿Que nuevas subjetividades se generan en estos procesos?

M.M: El cuerpo es también una tecnología. Podemos pensar a nuestros sentidos como inputs que nos permiten acceder al mundo. A veces vemos en la vista y el oído los únicos medios de acceso y sin embargo el cuerpo cuenta con otras sensorialidades para atraer la atención y acercarnos al conocimiento. Este vínculo entre el cuerpo y el saber se trabaja mucho en el nivel inicial pero a medida que crecemos empieza a ser coartado. Quienes diseñan las tecnologías comprenden lo aprehensivo que es poner en funcionamiento otros sentidos en un marco en el que, como señalás, se imbrica lo real y lo virtual. Para dar un ejemplo, cada vez hay más tecnologías táctiles que dan cuenta del vínculo que estas nuevas formas expresivas establecen con el cuerpo, la enseñanza y el aprendizaje, y a partir del cual se generan otras subjetividades y nuevas formas de aprender.

J.L: ¿Cómo nace el proyecto “Chicas en tecnología”? ¿Por qué desarrollar una propuesta de este tipo, desde una perspectiva de género?

M.M: El proyecto nace en 2015 con el objetivo de dar respuesta a la brecha de género que existe en el campo emprendedor tecnológico(5). Quienes la cofundamos vimos en nuestros ámbitos que había una gran distancia entre quienes diseñan y crean tecnología y quienes terminan usándola. Si tomamos por ejemplo el sector docente, casi el 70% está compuesto por mujeres y, sin embargo, su participación en los procesos que estábamos estudiando no llegaba al 16%. A lo largo de los años se fueron sumando profesionales de otras áreas que confirmaban este mismo diagnóstico, lo que nos llevó a pensar que nos estábamos perdiendo el talento y la riqueza de otras perspectivas. Por otro lado, y dado que nuestro país es visto como consumidor de este tipo de productos y no como productor, nos planteamos el desafío de que esas tecnologías, pensadas y desarrolladas por mujeres, tengan un impacto social dentro de Argentina y para el mundo, favoreciendo nuevas posibilidades de inserción.

J.L: ¿Qué tipo de programas e iniciativas se llevan a cabo desde la organización?

M.M: Desde la organización llevamos adelante diferentes iniciativas libres y gratuitas dirigidas, principalmente, a jóvenes de entre trece y diecisiete años, es decir, mujeres que están cursando la escolaridad media. Desarrollamos programas en los que interactuamos con educadores, familias, programadores y sectores del emprendedurismo. También se llevan adelante charlas y talleres con el objetivo de difundir nuestro proyecto. De modo transversal, otro de nuestros objetivos es producir investigación con el fin de generar datos en relación a las buenas prácticas y a favorecer una toma de conciencia sobre la necesidad e importancia de adoptar una perspectiva de género cuando pensamos estas cuestiones. Si bien es una organización civil sin fines de lucro, lo cual da cuenta de un modo de gobernanza y un tipo de aspiración, al interior funcionamos como una startup(6), lo cual favorece que seamos muy receptivas a todo lo que pasa en el exterior. Nuestros equipos están conformados por profesionales que vienen de campos muy diversos, y por jóvenes que habiendo pasado por algunos de los programas, terminan incorporándose a la organización, liderando y tomando decisiones fundamentales para nuestro desarrollo estratégico. La agilidad de esta trama institucional nos permite estar atentas a las transformaciones que se van produciendo en el entorno y generar condiciones sostenibles que dialoguen con estos nuevos escenarios.

J.L: ¿Qué logros han conseguido desde que comenzaron este camino y qué desafíos tienen por delante?

M.M: Si bien hemos conseguido muchas cosas en términos de reconocimiento, tanto a nivel local como internacional, uno de los logros más importantes es la conformación de un equipo de trabajo integrado por profesionales con formación y recorridos muy diversos. En este proceso desarrollamos una metodología de trabajo que nos permite achicar -y, esperamos, cerrar- la brecha de género que existe en este ámbito, para que la próxima generación de líderes en el campo emprendedor tecnológico también esté integrada y representada por mujeres. Así mismo, buscamos que quienes piensen y desarrollen tecnologías se conviertan en productoras de soluciones tecnológicas con impacto social, que es a lo que apuntan todos nuestros programas. Finalmente, y como ya destaqué antes, otro logro es poder trabajar con diferentes actores y actoras -educadoras, escuelas, comunidades- que se involucran en estos procesos e incorporan estos saberes en su práctica diaria, que es lo que finalmente nos va a permitir transformar la realidad.  


(1) Tecnóloga educativa, investigadora, profesora, networker y emprendedora social. Con más de 10 años en el diseño, investigación y desarrollo de programas y proyectos de innovación que articulan educación y tecnología con alcance regional. Focalizados en el empoderamiento de jóvenes, brecha de género, bajas y altas tecnologías, enseñanza y creatividad. Alta capacidad en el trabajo con equipos interdisciplinarios.

(2) Playa Unión.

(3) Pensar “fuera de la caja” (como traducción del inglés thinking outside the box/out of the box​​) es una metáfora que significa pensar diferente, de manera no convencional o desde una nueva perspectiva. Esta expresión se refiere al pensamiento novedoso o creativo.

(4) Para más información acceder a http://www.amover.me/

(5)Para más información acceder a https://www.chicasentecnologia.org.

(6) Startup es un término utilizado para definir a aquellas empresas que se encuentran en edad temprana o nueva creación y presentan grandes posibilidades de crecimiento.

 

 

 

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