Cuando de la autoridad pedagógica se trata: ¿De qué se trata?

unnamedRuth Harf(1)

Nos ocupa y preocupa el tema de la autoridad pedagógica. Es F. Dubet (2006) uno de los autores que hacen referencia a la “crisis de la autoridad pedagógica” y el cambio en el rol de la escuela.

Si hiciésemos una encuesta acerca de qué piensan hoy en día los profesores acerca de la autoridad, muchos de ellos harían referencia al reconocimiento, al respeto, a la intención pedagógica, las normas y al manejo de la disciplina.

Son muchos los educadores que manifiestan encontrar diversidad de situaciones respecto de la autoridad pedagógica en distintos cursos e instituciones educativas, es decir que observan que no todos los cursos le otorgan la misma autoridad a los profesores.

Es así que se puede observar que el modo en que los estudiantes aceptan o no la autoridad de sus docentes tiene que ver con la interacción entre ambos, tiene relación con la forma en que los profesores ejercen su autoridad y con la manera en que los estudiantes la entienden, la aceptan o la rechazan.

Partimos de sostener que la autoridad no es un atributo personal, sino un tipo especial de interacción por el cual se coordinan profesores y alumnos en el ámbito del aula, en un contexto institucional situado.

El tema de la autoridad pedagógica fue siempre y sigue siendo un asunto que genera controversias. ¿Cuáles son algunas de las razones para esta controversia?

Por un lado podemos observar que hay diversidad de definiciones, que no solo muestran diversidad de concepciones, sino incluso posturas cuasi antagónicas.

Nos interesa citar a Bourdieu y Passeron, quienes definen tanto a la Acción pedagógica como a la Autoridad pedagógica del siguiente modo:

Acción Pedagógica: «Toda acción pedagógica es objetivamente una violencia simbólica en tanto que imposición, por un poder arbitrario, de una arbitrariedad cultural.» (Bourdieu y Passeron: 1977)

Autoridad Pedagógica: «La autoridad pedagógica es un componente necesario o condición para una acción pedagógica exitosa. La autoridad pedagógica es tan fundamental que a menudo se identifica con la relación primordial o natural entre el padre y el hijo. La autoridad no es uniforme en todos los grupos sociales. Las ideas ejercen efectos distintos cuando se encuentran ante disposiciones preexistentes.»  (Bourdieu y Passeron: 1977)

La relación existente entre la acción pedagógica y la autoridad pedagógica, es que la primera debe recaer en la segunda. Sin la autoridad pedagógica la acción pedagógica no tendría poder de violencia simbólica.

Para Bourdieu la Escuela, “la autoridad pedagógica, el trabajo pedagógico, y la relación pedagógica”, ejercen una violencia simbólica al imponer a los hijos de las clases dominadas ese arbitrario cultural (el currículum escolar como cultura universal y necesaria) como si fuese “la cultura”, al mismo tiempo que convierten en ilegítimas sus formas de cultura propias; es decir, se introduce una distinción entre los saberes legítimos y dominantes y otros saberes subordinados.

No se puede dejar de lado el reflexionar en primer lugar (aunque el primer y segundo lugar en este caso sean intercambiables y recursivos) acerca del mismo concepto de autoridad:

Es así que nos correremos de la idea de “quien ejerce la autoridad” para instalarnos en la idea de una “relación de autoridad”, relación que se establece entre dos o más personas.

Desde ya que no es cualquier tipo de relación, es una relación de asimetría Pero esta asimetría se entiende en función, justamente de esta relación, ya que la existencia de uno sin otro de los componentes de dicha relación dejaría sin efecto a la autoridad. Es una asimetría que incluye al mismo tiempo a la igualdad y a la reciprocidad como condiciones ineludibles.

Característica esencial de la autoridad es que se pone en juego con la finalidad de dirigirse a otros. Y ¿quiénes son estos otros? Son aquellos que otorgan el carácter de autoridad a la relación al reconocerla como tal. ¿Y por qué lo harían? Por imposición? No!! Se constituye como tal en un vínculo consentido, en la medida en que los “dirigidos” perciben que de este modo se podrá dar respuesta y satisfacción a necesidades grupales o sociales. Es a esto a lo que se entiende como “augere” (“hacer crecer” en francés).

Estamos hablando de una autoridad que parece necesitar de una autorización para ser tal. Es decir que lo que otorga reconocimiento a la autoridad es la percepción de que podrá dar respuesta a necesidades y demandas “razonables”, mediante el cuidado, la atención e incluso la enseñanza. Y no se pondrán de lado ideas tales como “confianza”, “reconocimiento y respeto mutuos”, divergencia, etc.

También podemos plantear otro tipo de preguntas: ¿Por qué se cree que es necesaria la autoridad para poder educar, para ser un educador?

Y una de las muchas respuestas posibles sería que la autoridad tiene la responsabilidad de sostener un espacio para que circule la palabra y los saberes entren en juego, la autoridad debe habilitar el acceso al conocimiento de quienes asisten a la escuela para educarse.

Se nos hace necesario hoy renovar la figura del educador como aquél que establece una relación de autoridad con sus alumnos, es pensar en un educador que considera que su autoridad, que la relación de autoridad que puede o logra establecer con sus alumnos es una conquista que se debe renovar constantemente mediante la escucha, el respeto, la comprensión y el diálogo.

Estamos hablando de un educador capaz de interesar, motivar, movilizar y cautivar a sus alumnos, (alguien que los “provoca”) y que al mismo tiempo intenta y se propone reconocer su potencial, individual y grupal.

Beatriz Greco (2012) nos dice que la autoridad pedagógica debe sostener las distancias y diferencias, al mismo tiempo que debe dar lugar a la continuidad entre las generaciones.

Podemos ver a la autoridad pedagógica como una relación entre diferencias, entre dos o muchos, cada uno de los cuales recorrió diversos caminos en la vida y en el mundo del conocimiento. Interpretar la autoridad desde la pedagogía, es verla desde una relación práctica y reflexiva entre alumnos y profesores. Es una relación que se construye en una situación escolar de enseñanza y aprendizaje.

El educador establece esta relación de autoridad a medida que logra constituirse como referente y al mismo tiempo no abandona el ser puente, vínculo entre los alumnos y el conocimiento.

Esto último es muy importante tenerlo en cuenta ya que la autoridad pedagógica no sólo busca y se sostiene en vinculaciones interpersonales sino que implica abrir caminos hacia el saber y por ende se apoya en una orientación hacia el aprendizaje de todos los alumnos, razón de ser de la existencia de instituciones educativas.

Lo interesante es que se propende a que los estudiantes sean cada vez más autónomos, en lo referido a los aspectos cognitivos, afectivos y sociales.

Aquí podríamos ver el doble juego de las ideas de autonomía y de vínculos: a más “vínculo” con el saber, más “autonomía” del docente, es decir: a más vínculo con el saber, más desvinculación del educador. Un educador, al establecerse la relación de autoridad, buscará promover las condiciones para que sus estudiantes ya no dependan de él y sean cada vez más autónomos en su proceso de aprendizaje.

Esto no implica disolver o hacer desaparecer las asimetrías sino potenciarlas, es decir que sean motor para ponerlas en diálogo con las otras formas de relación (igualdad, diferencia, autonomía) entre alumnos y docentes.

El educador debe registrar que el valor de una relación de autoridad supone una renuncia a la omnipotencia, a la totalidad, al control del otro, a capturar y cambiarlo según los propios deseos.

Concluimos con planteos de M. Mastrogirolamo, quien sostiene que la autoridad pedagógica debe poder articular: un saber pedagógico para fundamentar sus prácticas en marcos que articulen la teoría con la práctica; un sostén en la normativa, un encuadre en cuanto a derechos y obligaciones, garantizando la igualdad de oportunidades en la trayectoria del sistema educativo; y una vinculación con los otros que permita proyectarse e interpretar los signos y los sentidos de los demás, para comunicar y dejar que se comuniquen.

(1) Es esencialmente una maestra. La influencia que en sus elecciones han tenido sus padres es inconmensurable: Tanto el rabino Dr. Hanns Harf, desde su mirada teológica y filosófica, como la Dra. Suse Hallenstein con su formación filosófica y bibliotecológica han dejado su marca profunda. Toda su formación estuvo dirigida en una dirección donde la educación y las posturas ético-ideológicas se unen: Maestra Normal Nacional.; Profesora Normal Nacional de Jardín de Infantes; Licenciada/Profesora en Ciencias de la Educación. U.B.A.; Licenciada en Psicología. U.B.A. Estos estudios fueron completados con Post-grados en Teoría y Técnica  Psicopedagógica y El rol de dirección en instituciones educativas. Al igual que su formación, su práctica también ha estado y continúa estando al servicio de la educación pública. Para no hacer una larga historia de su trayectoria podemos expresar que actualmente es Profesora en la Universidad de Buenos Aires, Directora del Centro de Formación Constructivista y Coordinadora del Equipo de Capacitación en Servicio para Directivos de Nivel Inicial. Escuela de Maestros. (ex-CEPA) de la ciudad de Buenos Aires. Participa habitualmente de Congresos, Jornadas y Seminarios en los cuales se abordan temas educativos. Autora de numerosos libros y artículos sobre temáticas educativas.

 

Referencias bibliográficas

 

  • Antelo, E. (2005) Variaciones sobre la autoridad pedagógica. Mimeo.

  • Aleu. M & Antelo, E. (2007) Autoridad, acción y autonomía. Disponible en http://www.12entes.com

  • Batallán, G. (2003). “El poder y la autoridad en la escuela. La conflictividad de las relaciones escolares desde la perspectiva de los docentes de infancia”. Revista mexicana de Investigación Educativa. Septiembre-diciembre 2003, vol 8, No 19: 679-704.

  • Bourdieu, P.; Passeron, J. C. (1977) La reproducción. Elementos para una teoría del sistema de enseñanza. Barcelona: Laia.
  • Dirección Provincial de gestión educativa. Dirección de inspección general (2010) Autoridad y autoridad pedagógica. La Plata, Buenos Aires. Disponible en http://abc.gov.ar
Dirección General de Cultura y Educación (2007)
  • Dubet, F. (2006). El declive de la institución. Barcelona, España: Gedisa.

  • Greco, M. B. (2012) La autoridad nuevamente pensada en María Beatriz Greco, Emancipación, educación y autoridad. Prácticas de formación y transmisión democrática. Buenos Aires. Noveduc.

  • Tenti Fanfani, E.: “Viejas y nuevas formas de autoridad docente”. En: Revista Todavía No7, abril, Bs. As, Fundación OSDE. Disponible en http://www. revistatodavia.com.ar.

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